Empecemos con una pequeña adivinanza, ¿qué diferencia hay entre aquella ingenua Sacramental y el jovencísimo forastero Historia y los actuales Rocambole y la loca sirvienta?respuesta: cinco años de noviazgo. Todos los que nos conozcan pensaran que me he vuelto loca como mi personaje y que ya no sé contar, lo cierto es que no. Como dice la copla..."cinco añitos cabales queriendole hora tras hora". Nunca he querido confesarlo pero lo cierto es que la diosa Filología provocó este noviazgo; aquel primer día de carrera podía haberme sentado en cualquier banca de la vieja aula 103, pero quiso el destino que me sentara entre una chica rubia llamada Belén y un parlanchín lepero que en ese momento me pareció graciosísimo; hicimos una buena amistad y yo confundí su amor por amabilidad. Mi cerebro recibía sus señales pero mi corazón parecía inmune. La historia es larga pero el resumen llega a la actualidad. Ahora me considero enamorada de una persona que no conozco como creía y hago esfuerzos por ser perfecta. Es evidente que el corazón vuelve a jugarme una mala pasada pero esta vez, mi pistola con su silenciador hará callar las "lenguas de vecindonas" y....como en los cuentos de hadas...triunfará el amor. Así vivo y así quiero ser, me he metido en el papel, en mi último papel y a la vez el primero, el papel de actriz principal y mi nombre es....Sra. Rodríguez. Dentro de dos años seré lo que nunca he soñado pero...para eso están los sueños, para cumplir la parte facil, la que más nos gusta, no?.
En definitiva...Bienvenidos a mi sueño de mujer casada con un ser inteligente y felizmente enamorado, bienvenidos a mi nueva identidad: Irene de Rodríguez.
Con dos güevos. Sí señor... o señora de Rodri.
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