En el mismo instante en que Anabela se disponía a abrir su corazón al hermoso joven, resonaron en el salón de baile las trompetas que anunciaban la llegada de su grandiosa madre. En ese momento, Anabela sintió que su corazón se iba a salir de furia pues el deber le llamaba y no podía seguir más tiempo junto a él. Nerviosa se volvió a colocar la máscara y con paso decidido se dirigió hacia el trono que ocupaba junto a su madre a pesar de que su mente se encontraba en otro lugar.
Tras la fiesta, Anabela volvió a buscar al joven entre la gente que se marchaba en ese momento del palacio, pero, de nuevo, la envidiosa fortuna le jugaba una mala pasada y no pudo encontrar más que a una feliz amiga tras la despedida de su amado.
En efecto, era Sonia de las Trenzas Doradas quien se dirigía en ese momento al palacio. Nuestra princesa corrió a refugiarse en brazos de su amiga a quien empujó hacia sus aposentos y allí, con la voz temblorosa y rabia contenida, le explicaba de esta forma: "Pero qué me pasa, es acaso así como se sienten las flechas que mi primo Cupido lanza a los indefensos mortales, cómo he podido yo caer en esa red". Su amiga intentó tranquilizarla y le prometió que volverían a verse.
Mientras tanto, el príncipe Sejús se sentía dichoso de ver cómo sus planes estaban saliendo a la perfección. No obstante, algo le hizo recordar su cometido y el motivo por el que se encontraba lejos de su tierra. Así, la noche de la fiesta, fue de nuevo una luna de preguntas sin respuestas y de almas jóvenes en vilo. ¡Ay amor de juventud, qué bien sabes hilar tu telar!
Unos días más tarde...
Continuará
Bueno cariño..
ResponderEliminar¿Qué comentar bajo esta historia contada con tan perfectas palabras?Sinceramente, aunque lo cierto es que siempre fuistes recelosa en la relación, yo sé que SIEMPRE estuvistes ahí, apoyándome a tu manera, pero apoyándome.
Desde que nos conocimos, me gustó que me dieras esos consejos tan acertados, que de algún modo fueras como una maestra para mí. Ya hace algunos años que reclamabas ese papel, pensabas que ya no eras lo mismo para mí, y te equivocabas. Jamás te desprendiste de ese papel y, aunque, como mil veces te repetí todos cambiamos, la esencia de cada uno de nosotras permanece inmutable durante el resto de nuestra vida. Quizás no eres ya esa maestra que te empeñabas en ser, pero si que eres y serás mi HERMANA. Y, como todas las hermanas del universo seguiremos teniendo nuestros rifis y nuestros rafes..Tendremos etapas de no separarnos y otras en las que tengamos que cumplir nuestras obligaciones y..dentro de unos añitos serás esposa: tarea cuanto menos complicada. Pero sabes, que estoy a tu lado "aunque no me puedas ver", cogiéndote de la mano, apretando fuerte para que JAMÁS te sientas sola. Sé feliz mi vida, es lo único que te deseo, que sonrías todos los días de todos los meses de todos los años de tu vida, que ésta en si, sea una sonrisa en su plenitud, po qué ¿qué hay más precioso que la sonrisa de una "princesa prometida"?NADA.Así que sabes bien, que por muy lejos que estemos estaré midiendo esas sonrisas, esa felicidad, y cuando las necesites me encargaré personalmente =)
Te Quiero con toda mi alma..
PD:Gracias por hacerme revivir este capítulo de mi vida tan importante para mí.
Dicen que la inspiración se encuentra en los momentos más difíciles en las personas que más nos ayudan, un día fuiste tú, era mi forma de decirte lo que pensaba y que a pesar de todo te apoyo. Ahora, he querido mirar un poco más adentro y escribir mi propio cuento, de mi propia historia. Cuando sea una viejecita con nietos podré contárle mis cuentos y recordar que mi juventud fue feliz y que en ellos se refleja que siempre tuve a alguien a mi lado.
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