Que si quiero ser tu esposame preguntas entre sábanas blancas,
que si un día seré tu esposa
bajo la atenta mirada de tu alma.
Tu timbre como una nana
la niña de mis ojos acuna
y al verme llorar se engalana
tu corazón lleno de amargura.
Sabes que sí quiero, mi niño
y mis lágrimas te lo hacen saber
aquí te entrego mi cariño,
cuídalo y hazme...tu mujer.
Nunca pude soñar una noche
tan triste y feliz como aquella
en la que tus labios sinceros
firmaban con un beso mi sentencia.
Una bonita tarde de mayo
la niña morena será una mujer
y entre la alegría y el llanto
vestida de blanco yo me entregaré.
Mírame luna a los ojos y dime
si existe alguien más feliz que yo
y ella me mira risueña y me dice
que sólo tú te sientes como yo.
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