Comienza un día más pero no un día cualquiera. El último día de facultad se asemeja al primero. Despierto en la misma habitación que conozco desde niña. Hace calor y abro mis ojos llena de nerviosismo. Llego tarde. Me doy prisa y llego a la Catedral del Saber...sola, sola como el primer día, mi amor ha huido, ha salido corriendo hacia su tierra. En mi corazón sólo quedan la nostalgia de un cariño diario que ya empiezo a echar de menos y la inseguridad de una clase llena de gente desconocida. Llantos, caras tristes y fotos para el recuerdo que poco a poco enfrían mi corazón herido.
Nadie conoce su destino, no sé qué pasará conmigo en los próximos cinco años de mi vida, pero lo que es claro es que no van a ser años felices.
Podría preguntarme por qué me enamoré el primer día de clase, por qué no pensé entonces de probar sus labios que un día como hoy me vería sola. El corazón no pregunta antes de actuar, por tanto ahora sólo puedo pedir fuerza para luchar por él y lágrimas para soportar su asuencia.De sus labios salió la palabra CULPABLE y mi alma vaga buscando soluciones a esta acusación.
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