Tras varias noches sintiendo este desasosiego, decidió pedirle un favor a su amiga. Con la llegada de la primavera, prepararon un baile para celebrar la llegada del buen tiempo y entre los invitados a tan grande evento se encontrarían el prometido de Sonia y su amigo misterioso.
Volviendo un poco hacia atrás, nada de esto ocurrió en realidad por cuestiones sólo de azar, como Anabela creía, sino que, poco después de que Sejús y Sir Daniel empezaran a mover hilos para que éste se acercara a Anabela, hablaron ambos con Sonia y crearon un plan que estaba resultando muy bueno.
En primer lugar, Sonia sería la encargada de despertar la curiosidad en su amiga, a la que conocía muy bien y sabía que no se enamoraría sin ayuda. Después, sólo hacía falta un pequeño juego de astucia para conseguir que la intranquilidad y la falta de sueño provocaran el deseo dentro del corazón de la joven.
Para ello, una noche que la doncella se encontraba distraída mirando hacia el jardín, creyó ver a su amiga paseando. Intentando salir a su encuentro para hablar con ella (necesitaba despejar su mente y qué mejor que un oído amigo para ello); vió una figura misteriosa que al volverse fijó sus ojos en ella hasta tal punto que cayó desmayada. Esta extraña visión era claramente Sejús, que ayudado por Sonia y Candela había accedido al jardín. Sin embargo, Anabela nunca sabrá qué ocurrió aquella noche realmente, pues sus amigas la llevaron a su habitación tras el desmayo y todo quedó en un extraño sueño.
Así llegamos al día del baile....
Continuará...
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